Le escribo en relación con un problema planteado por una madre que desea enviar a su hijo de 12 años a un curso de «Minisub». El niño padece diabetes tipo 1 insulinodependiente, lleva un microinfusor de insulina y, según su madre, tiene un buen equilibrio glucémico. La madre también afirma que su hijo practica otros deportes sin ningún problema. Me gustaría conocer su opinión médica sobre la posibilidad de que asista al curso.
[vc_row css_animation=”” row_type=”row” use_row_as_full_screen_section=”no” type=”full_width” angled_section=”no” text_align=”left” background_image_as_pattern=”without_pattern”][vc_column el_class=”page-text”][vc_column_text]Para comprender a qué riesgo de buceo, si lo hubiera, estaría expuesto el alumno, sería útil conocer cualquier otra información médica sobre la salud del niño.
En general, la diabetes mellitus (tipo I y II) es una afección patológica que requiere necesariamente un documento médico que certifique la aptitud del buceador para bucear, expedido por un especialista en medicina hiperbárica y buceo, de acuerdo con el diabetólogo y/o pediatra que siga al niño y bajo su supervisión. ¿Sabe cuál es la profundidad máxima a la que se puede llevar la bomba? Esta información suele ser facilitada por el fabricante del dispositivo. En ausencia de esta información, no es seguro que el niño bucee. Durante la inmersión, el sensor intradérmico puede permanecer en su sitio, pero la bomba de infusión debe retirarse.
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